Por la mañana, entre la nieve, Marie Servat caminaba en el último lugar del grupo. Su hermana Adeline y su padre Jean Serval la precedían por el camino de Suc. Bajo los pliegues de su falda, según el acta de acusación, llevaba el paquete que había ocultado durante la noche. Unos cuatro kilómetros después de la aldea de La Ruéro, el camino bordeaba un prado situado a un nivel inferior, cercado por un muro. Marie habría tomado el paquete y arrojado el cuerpo a la hierba. El guarda rural de Suc lo descubrió. La página de la Gazette des tribunaux relata esta marcha en sentido inverso: a partir del hallazgo, se remonta a una boda, una noche y a las negativas de una joven.
La audiencia reseñada tuvo lugar el 30 de abril de 1873 ante el tribunal de lo criminal de Ariège. La joven declaró llamarse Jeanne-Marie Servat; el periódico la llama a continuación Marie. Triadora de trapos, natural de Foix, tenía dieciséis años y cinco meses, según la edad indicada a la cabeza del artículo. El acta de acusación sitúa el comienzo de su embarazo en el mes de mayo precedente, cuando contaba quince años y medio. El artículo recoge sobre todo el acta de acusación, antes de unas breves líneas dedicadas a los debates y al veredicto.
Sus padres, dice el acta, sospecharon bastante pronto que estaba encinta. La interrogaron; ella lo negó y atribuyó los signos observados a otras causas. Vecinas de confianza hablaron con ella a su vez. Su madre quiso consultar a un médico, pero Marie habría comprendido la intención y desbaratado la iniciativa. La acusación atribuía a estos silencios un propósito preciso: habría querido ocultar su falta matando a la criatura al nacer. Refiere que los padres la interrogaban sin dejar de mostrarle indulgencia, y que luego confiaron sus dudas a vecinas «dignas de confianza». La madre albergaba aún la esperanza de obtener el dictamen de un médico. En esta versión, la muchacha respondía siempre con la negativa, hasta que la boda le proporcionó un lugar donde aislarse. Esta cadena de pesquisas y rechazos constituye la manera en que el acta explica el secreto; la crónica no reproduce las palabras intercambiadas.
La prima de Marie, Marie-Anne Maury, debía casarse en Suc el 18 de febrero. La víspera, hacia la una de la madrugada, Marie partió de Foix a pie junto a su padre y su hermana Adeline, de trece años. Caminaron durante toda la jornada y no llegaron sino al anochecer a la casa de la familia de la desposada. El periódico no refiere esta primera velada. Al día siguiente, acompañaron a la novia a la iglesia y luego permanecieron con los invitados hasta las dos o tres de la tarde. En ese momento, Marie sintió los primeros dolores y comprendió que el parto comenzaba, mas guardó silencio. Emprendió después con los demás convidados el camino de La Ruéro, casa del novio situada en la aldea a unos cinco kilómetros de distancia. La comitiva nupcial se desplazó, por tanto, mientras ella ya sufría. El banquete tuvo lugar a las siete, tras esta caminata. La crónica sitúa de este modo las primeras señales varias horas antes del alumbramiento.
En el camino de La Ruéro, Marie continuó avanzando junto a los invitados sin hablarles de aquellos dolores. A las siete, se sentó a la mesa con ellos. Media hora más tarde, los dolores reaparecieron acompañados de escalofríos. Abandonó la mesa para ganar una habitación. La mujer de Maury subió con ella, le templó el lecho con el calientacamas y volvió a bajar. Marie se quitó el vestido, pero conservó las enaguas, dice el acta, con el fin de no dejar huellas en las sábanas. Antes de acostarse, salió al umbral de la puerta exterior para satisfacer una necesidad. Los dolores fueron entonces tan vivos que gritó y llamó a su hermana. Adeline se hallaba en la habitación de la planta baja, pero no oyó nada. Subió sola de nuevo y volvió a acostarse, vestida aún. Media hora más tarde, la criatura nació. A decir de la acusación, Marie la vio viva, la envolvió en una enagua para sofocarla y deslizó luego su cuerpo entre las mantas y la pared. A las once, Adeline acudió a compartir el lecho. La hermana menor permaneció junto a ella hasta el amanecer, sin sospechar, afirma el artículo, la presencia del cadáver.
Por la mañana, ambas hermanas se dispusieron a emprender el regreso a Foix a las siete. Cuando estuvieron vestidas, Adeline reparó en unas manchas de sangre, ya en la enagua, ya en las sábanas, y preguntó a Marie. Esta respondió que la regla le había sobrevenido durante la noche. En el relato impreso, la explicación precede inmediatamente a la ocultación del bulto. Una vez vestida, asió el paquete y lo disimuló bajo la falda recogida. En la planta baja, lo depositó en el corredor, tras la puerta de la cocina, cuidando de cubrirlo con un pañuelo para tapar la sangre. Luego almorzó con los demás comensales. El paquete se hallaba al alcance de todos, mas fuera de la vista inmediata; el artículo sigue este traslado sin precisar si alguien pasó junto a la puerta. Al momento de la partida, la nieve obligó a las dos muchachas a arremangarse las faldas; Marie envolvió entonces el paquete entre los pliegues de la prenda, según el acta. Reanudaron el camino de Suc en medio de los convidados que regresaban al pueblo.
En el camino de vuelta, cada cual avanzaba detrás del otro. Marie cerraba la marcha. El prado se hallaba más bajo que el camino y separado de este por una tapia. Según el acta, juzgó llegado el momento de deshacerse del fardo y arrojó el cuerpo a la hierba, esperando que fuese devorado por los animales. Media hora más tarde, el guarda rural de Suc pasó por allí, descubrió el cadáver y dio aviso al alcalde. Varios convidados habían adivinado ya la preñez de Marie, y las sospechas recayeron de inmediato sobre ella.
El guarda la detuvo antes de que alcanzara Vicdessos y la condujo ante el brigada de la gendarmería. Interrogada por el juez de paz, Marie negó el parto y pidió ser examinada por un médico. Poco después, confesó ante el brigada y reiteró luego su confesión ante el juez instructor, tras serias vacilaciones. El artículo asevera que le refirió todos los pormenores. Durante la vista, intentó sin embargo, aunque con suma timidez, retractarse de sus confesiones. Entre la primera negativa, la confesión y esta tentativa de rectificación, la crónica distingue tres momentos, sin reproducir las preguntas ni las respuestas en su integridad.
En la audiencia, la cuestión no radicaba ya únicamente en hallar el cuerpo, sino en determinar bajo qué calificación juzgar la muerte. El fiscal de la República Salvagnac sostuvo la acusación; el letrado Ernest Joffrès asumió la defensa. Durante el informe de este último, el presidente anunció que sometería al jurado, como resultante de los debates, la cuestión de homicidio por imprudencia. Los miembros del jurado debían pronunciarse, pues, sobre dos calificaciones. Su veredicto fue negativo en cuanto al infanticidio, pero afirmativo en lo relativo al homicidio por imprudencia; Marie Servat fue condenada a dos años de prisión.
La última línea clausura la vista con una pena de dos años, tras este vuelco del infanticidio alegado hacia el homicidio por imprudencia.
Nota documental: Gazette des Tribunaux, 8 de junio de 1873, pág. impresa 544, crónica de la audiencia de lo criminal de Ariège, sesión del 30 de abril, artículo «Infanticidio». Transcripción acotada de la causa de Jeanne-Marie (Marie) Servat, desde el encabezamiento hasta la condena; se excluyen los artículos adyacentes sobre Élisabeth Babi y sobre la audiencia de Aisne. La transcripción sigue sobre todo el acta de acusación; la narración distingue esta versión de la decisión del jurado.
