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Amores y traiciones · Irlanda

La sonrisa sobre el Shannon

En la Irlanda de 1819, Ellen, a quien las fuentes llaman Conery o Hanley, abandona la casa de su tío junto a John Scanlan tras una ceremonia cuya validez resulta discutida. Las crónicas retrospectivas describen una primera tentativa interrumpida y, después, su muerte en aguas del Shannon. Scanlan y Stephen Sullivan fueron juzgados por separado y ajusticiados en 1820; las fechas de la causa difieren según las fuentes.

A bordo de la embarcación que descendía el Shannon, subió un oficial provisto de un fusil cargado, ebrio hasta el extremo de blandirlo sobre las cabezas del pasaje. Richard Fitzgerald, a la sazón estudiante en el Trinity College, relata que desarmó al hombre tras haberse este dormido y comprobó que el arma se hallaba amartillada con posta. La joven sentada a poca distancia contemplaba a su acompañante con una angustia que el bisoño testigo no alcanzaba aún a comprender. Ella le confió que acababa de abandonar el hogar de su tío tras una ceremonia que, según creía, la había convertido en esposa. Fitzgerald escribiría casi medio siglo más tarde que jamás olvidó aquel encuentro. El individuo era John Scanlan; la muchacha, a quien las fuentes denominan ora Ellen Conery, ora Ellen Hanley, se hallaba ya atrapada en una trama donde la promesa conyugal no era sino el ardid para arrancarla de los suyos.

Fitzgerald se presenta como testigo de aquellas semanas: estudiante de vacaciones en el estío de 1819, asegura haber navegado con Scanlan y Ellen, haber conversado con ella y, más tarde, haber presenciado el hallazgo del cadáver. Su volumen, publicado en Dublín en 1868, entrelaza tales recuerdos con declaraciones recabadas entre la parentela y deposiciones testificales que afirma tener ante los ojos. Con todo, no constituye un acta judicial coetánea, y la indignación moral tiñe a menudo su crónica. Junto a él, Camden Pelham estampó en 1891 una versión más sucinta, pródiga en cifras discordantes y de cronología endeble. El Dictionary of Irish Biography identifica a la víctima como Ellie Hanley, conocida como la Colleen Bawn, y sitúa las actuaciones forenses en 1820. Conviene, por ende, seguir los hechos sin fundir estas voces en un único testimonio.

Ellen se había criado junto a su tío materno, John Connery, cordelero de oficio. La semblanza biográfica del DIB refiere que aún no había cumplido dieciséis años cuando abandonó la vivienda familiar, el 29 de junio de 1819, en compañía de Scanlan. Fitzgerald refiere que el joven oficial, asiduo a la casa bajo el pretexto de la caza menor, se granjeó la confianza doméstica antes de persuadir a la muchacha para la fuga. Las fuentes discrepan sobre el caudal sustraído: Pelham y el DIB mencionan cien libras en billetes y doce guineas; Fitzgerald consigna que el tío le habló de sesenta libras, fruto del ahorro de largos años. Esta discrepancia importa menos por el arqueo pecuniario que por la magnitud de la ruptura: una adolescente abandonaba el techo tutelar para entregarse a un hombre al que creía hallarse unida.

La ceremonia propiamente dicha permanece envuelta en la controversia documental. Pelham asevera que Scanlan la juzgó en un principio carente de efectos civiles, para enterarse después de que le ligaba según el derecho irlandés. Fitzgerald sostiene más tarde que Sullivan se revistió de sacerdote para oficiarla; el DIB alude a una boda simulada que habría sido consumada ritualmente. Ninguna sentencia formal sobre la validez de dicho vínculo consta en estas páginas. Para Ellen, empero, la convicción era absoluta: a bordo explicó a Fitzgerald que era la legítima de Scanlan y que los desposorios se habían celebrado la víspera. Fitzgerald añade que Scanlan se jactaba sobre cubierta de haber festejado la noche en vela.

La singladura condujo a los tres viajeros hacia Glin, en el estuario del Shannon, haciéndolos trasegar entre riberas y caseríos dispersos. En esta geografía de breves travesías, Sullivan no era un recién llegado: antiguo soldado bajo las órdenes de Scanlan, se había trocado en su criado y patrón de bote. Pelham sostiene que Scanlan urdió el crimen y encomendó la ejecución a Sullivan con el propósito de desasirse de una esposa convertida en obstáculo para un ventajoso enlace de conveniencia. Esta interpretación emana del compilador decimonónico, no de una confidencia directa del reo. Fitzgerald, por su parte, atribuye a la confesión de Sullivan el relato de una primera tentativa frustrada. El sirviente se habría negado a ejecutar la orden cuando la mirada de Ellen le quebrantó el pulso; Pelham reduce esa flaqueza a una sonrisa. Ambos autores hacen de esta vacilación el último respiro previo a la violencia, mas sus páginas discrepan en el dibujo exacto del trance.

La segunda salida no fue un plácido recreo fluvial. Fitzgerald asevera que Scanlan fingió un repentino malestar e hizo embarcar a Ellen a solas con Sullivan, prometiendo darles alcance. Con anterioridad a la partida, habría apremiado al criado para que consumara el crimen, poniéndole un arma en la mano; tal es el tenor de la confesión transmitida, no una escena corroborada por testigo desinteresado. En mitad del cauce, Sullivan derribó a Ellen descargándole la culata. Le quitó la vida e intentó seguidamente fondear el cuerpo en las aguas. El pesado lastre y las cadenas, dispuestos de antemano, se habían extraviado en una jornada de pesca. Fitzgerald achaca a Sullivan el recurso de una soga amarrada a un pedrusco del fondo de la barca. La joven fue arrojada a la corriente; Scanlan aguardaba en la orilla y, según el mismo texto, coligió al punto la consumación del delito al advertir el regreso solitario de la barca.

La desaparición no quedó en silencio. Scanlan adujo en primer término haber colocado a Ellen a bordo de un bajel cuyo capitán la habría acogido bajo su amparo; otra versión, consignada por Fitzgerald, la suponía recogida en casa de una hermana del oficial. Ellen Walsh, que había servido a la joven, identificó prendas de vestir y una mantilla pertenecientes a la ausente. El cabo hallado junto a los restos fue reconocido por un lugareño que declaró habérselo prestado a Sullivan, reconociéndolo por la peculiaridad de su costura o ayuste. El DIB data el 6 de septiembre el hallazgo del cadáver en Money Point, en el condado de Clare; añade que Walsh lo identificó formalmente por dos piezas molares dobles en el maxilar superior. Fitzgerald evoca asimismo este detalle anatómico y el rescate de las ropas en poder de parientes de Sullivan. Tales elementos fueron aportados como piezas de convicción, no como un cuadro presenciado al unísono por ambos cronistas.

Scanlan fue descubierto el 14 de noviembre de 1819 oculto en la morada paterna, según refiere el DIB. Los textos discrepan agriamente sobre la vista judicial. Pelham afirma que fue encausado «en agosto», sin precisar la anualidad; semejante aserto pugna con el mandamiento reproducido por Fitzgerald, donde el ingreso en prisión de Scanlan lleva fecha de 14 de noviembre de 1819, y con el DIB, que fija la apertura del juicio en las assizes de Limerick el 11 de marzo de 1820. La página que Fitzgerald consagra al veredicto señala la horca para el jueves 16 de marzo. Procede, pues, atenerse al desenlace y a esta fecha de ejecución, nítidamente tipografiada, advirtiendo que el cómputo procesal de Pelham adolece de error o de omisión.

En el plenario, Scanlan se declaró inocente. El DIB recoge que Daniel O'Connell, contratado por la defensa, sostuvo que la ceremonia no había constituido un matrimonio canónico ni legal y que Scanlan carecía por tanto de móvil para segar la vida de la joven. Intentó asimismo arrojar toda la carga penal sobre Sullivan. Pelham silencia tales alegatos forenses y Fitzgerald prefiere extractar las declaraciones antes que transcribirlas en su integridad. El jurado emitió veredicto de culpabilidad; Scanlan fue ahorcado el 16 de marzo de 1820. Fitzgerald recoge una postrera manifestación atribuida al reo en la que negaba toda participación en el hecho sangriento, al paso que el DIB subraya que protestó su inocencia hasta el último aliento. No incumbe a la pluma historiográfica trocar semejante negativa en prueba indubitada de descargo, como tampoco la condena penal otorga franquicia para escrutar el fondo de la conciencia del ajusticiado.

Sullivan burló inicialmente las pesquisas de la justicia. El DIB consigna que fue apresado dos meses después de la ejecución de Scanlan, en el condado de Kerry, bajo el falso patronímico de Clifford; Fitzgerald reproduce una orden de prisión fechada el 17 de junio de 1820, expedida en virtud de mandamiento judicial librado en Kerry. Pelham, quien afirma que el criado anduvo prófugo doce meses y murió un año después de su amo, resulta incompatible con estos asientos documentales. La causa contra Sullivan se ventiló en Limerick el 25 de julio según el DIB. La obra de Fitzgerald inserta una sentencia que señala la audiencia en martes y decreta el suplicio para el jueves 27 de julio; la indicación del jueves concuerda con el DIB, mas el encabezamiento «Tuesday» no basta por sí solo para certificar la apertura del juicio.

Fitzgerald refiere que, en capilla, Sullivan reconoció haber muerto a Ellen y señaló a Scanlan como el instigador. Añade que el reo elevó un memorial a los magistrados donde acataba la pena capital y suplicaba que sus postreras horas no fuesen perturbadas por curiosos ni visitas intempestivas. Esta confesión no atenúa la autoría material atribuida a Sullivan; traslada más bien el foco hacia la subordinación servil que alegó haber padecido y hacia la responsabilidad del señor que aguardaba en la ribera. La relación de 1868 asevera que reiteró sus cargos al pie del cadalso, en tanto Scanlan perseveró en su cerrazón. El DIB compendia de igual modo dicha confesión y fija la ejecución de Sullivan el 27 de julio de 1820.

Así, dos ajusticiamientos distanciados por cuatro meses clausuraron la acción penal, mas no las penumbras del sumario. Una de las fuentes tardías hace expirar a Ellen el 4 de julio, conforme a la fórmula condenatoria que Fitzgerald trascribe; el DIB consigna el 14 de julio, mientras Pelham se limita a enmarcar el homicidio en el mes de julio. No es dable dirimir la prelación cronológica a partir de las solas piezas cotejadas. De igual modo, la ceremonia que la doncella tuvo por legítimo matrimonio fue tildada con posterioridad de simulacro, sin que medie en autos un pronunciamiento canónico definitivo. El drama se resiste a la moraleja unívoca que Fitzgerald pretendió oponer a la novela popular: una muchacha abandonó el hogar deslumbrada por una promesa, dos hombres comparecieron por separado ante la justicia y las palabras póstumas del uno jamás pudieron restituir a la finada su propia voz.

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El marco histórico y nuestra parte de reconstrucción literaria

El presente artículo se fundamenta en dos testimonios retrospectivos: la sección debida a Pelham en 1891 y la memoria de Fitzgerald editada en Dublín y Londres en 1868, que este autor ofrece como testimonio presencial. Ninguno de los dos constituye unas actas procesales completas. La entrada del Dictionary of Irish Biography (Royal Irish Academy) documenta la figura de Ellie Hanley, llamada la Colleen Bawn, e indica las fechas de las vistas y ejecuciones de 1820. La cronología dista de hallarse concordada: Fitzgerald inserta en la p. 76 un mandamiento que consigna el 4 de julio de 1819, en tanto el DIB consigna el 14 de julio y Pelham se circunscribe al mes de julio sin precisión de día. El DIB sitúa el proceso de Scanlan el 11 de marzo de 1820 y su ahorcamiento el 16 de marzo; Pelham se limita a estampar «el mes de agosto siguiente». Respecto a Sullivan, el DIB data el juicio el 25 de julio y el suplicio el 27 de julio de 1820; Fitzgerald reproduce el auto condenatorio que fija la ejecución el 27 de julio, si bien el acápite «Tuesday» no basta para fechar fehacientemente la vista. La aseveración de Pelham de que transcurrieron «doce meses después» pugna con las constancias registrales. La legitimidad del matrimonio tampoco se zanja de modo uniforme: Fitzgerald la reputa fingida, el DIB una ceremonia presuntamente simulada, mientras Pelham concluye que gozó de plena fuerza obligatoria.

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