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Justicia y escándalos · Francia

La noche de Meulles

Meulles, Calvados, octubre de 1885 (inferencia deducida de la mención «octubre último» en el número del 11 de agosto de 1886). El acta de acusación, las declaraciones testificales y las respuestas de los hermanos Alexandre-Désiré y Louis-Baptiste Hurel se suceden en torno a la muerte de Émilien Menuet. El jurado declara a ambos hombres culpables con circunstancias atenuantes; la Gazette da cuenta de una condena a trabajos forzados a perpetuidad.

El guarda particular Roche y el cochero Émilien Menuet ya habían recorrido una primera parte de los bosques situados al sur del castillo del señor Bordeaux, en Meulles. No habían hallado a ningún cazador furtivo y se disponían a regresar cuando, hacia las once de la noche, según el acta leída ante el tribunal de lo criminal, Menuet llamó a su compañero. Acababa de oír un disparo en el bosque opuesto, hacia el camino de Courson a Orbec. Ambos hombres tomaron rumbos distintos con la intención de reunirse más adelante. Instantes después, resonó otra detonación y Menuet corrió en su dirección. Roche lo perdió de vista, pero pronto le oyó exclamar: «¡O te alcanzo o te veo!», acompañado de cierto alboroto. De inmediato restalló un segundo disparo; tras él, el silencio fue absoluto.

Roche avanzó llamando a su compañero. Nadie respondió en la espesura. Volvió a la alquería, situada a unos doscientos metros, en busca de auxilio, y regresó con el hijo de Grenier. Hallaron a Menuet tendido a la entrada del bosque, exánime y cubierto de sangre. El señor Bordeaux, prevenido del suceso, mandó trasladar el cuerpo a las dependencias del castillo. A la mañana siguiente, la justicia se personó en el lugar de los hechos. La crónica, publicada el 11 de agosto de 1886, sitúa el caso el 25 de octubre «último»: fórmula que encuadra el suceso en 1885, sin que el año figure explícitamente repetido en las actuaciones. Tampoco se precisa la fecha exacta de la vista oral.

El doctor Colombe, médico en Lisieux, había redactado el informe de la autopsia. El disparo se había efectuado a escasa distancia; según el acta, la perdigonada había penetrado por el pecho. La muerte, concluía el facultativo, había sido fulminante. El dictamen señalaba asimismo fracturas en el rostro, provocadas por un golpe violento propinado con un instrumento contundente. El periódico aún no relataba quién había asestado aquellos golpes. Lo que dejaba constancia en primer término era la brutalidad de la escena y la ausencia de respuesta a la última llamada de Roche.

Durante largo tiempo, las pesquisas iniciales resultaron infructuosas. A los hermanos Alexandre-Désiré Hurel, de cuarenta y tres años, y Louis-Baptiste Hurel, de cuarenta y cuatro, se los situaba en un principio, respectivamente, en Notre-Dame-de-Courson y en Meulles. En el relato de las primeras diligencias, el acta ubica a Alexandre en Courson y a Louis en Moutiers-Hubert, en los confines de Meulles y a no más de cuatro kilómetros del escenario del crimen. Ambos ofrecieron explicaciones sobre el empleo de su tiempo que las pesquisas no lograron corroborar. Otro individuo, Louis Bertrand, fue detenido y permaneció algún tiempo bajo custodia. La Gazette refiere que, poco después de este arresto, la hermana de Bertrand coincidió con Hurel. En tono socarrón, Hurel le habría comentado que resultaba extraño que no se hubiese cruzado con su hermano, «pues bien lo han paseado los gendarmes por Meulles», antes de añadir que debía de ser demasiado alto y que habrían tenido que «acortarlo». Bertrand fue puesto en libertad. El artículo consigna la chanza sin detallar qué sabían entonces los instructores.

La pista decisiva procedió de Prudence Duros, llamada la mujer Bunel en la crónica, concubina de Alexandre. En el mes de marzo, tras los malos tratos que afirmaba haber padecido y temiendo por su vida y la de su hijo, acudió ante el señor Bordeaux. Señaló a los dos hermanos como autores de la muerte de Menuet y aportó, según el acta de acusación, los pormenores del crimen. Su declaración presentaba la intimidad del hogar como un ámbito donde los gestos y las palabras de Alexandre habrían dejado huellas indelebles. No obstante, tales aseveraciones seguían siendo las de una delatora, y Louis negaría toda participación.

En la versión atribuida a la mujer Bunel, los hermanos habían partido juntos el 25 de octubre hacia las ocho de la tarde: Alexandre llevaba su escopeta Lefaucheux; Louis, un grueso garrote. Alexandre habría regresado solo hacia medianoche, ensangrentado. Al preguntársele si había cobrado conejos, habría respondido: «Sí, y a un hombre también; he matado al guarda de Bordeaux». Le habría ordenado lavar sus ropas para ponérselas al día siguiente. El acta recogía a continuación que las violencias contra ella se habían recrudecido; el 19 de marzo, Alexandre la habría golpeado arrancándole mechones de pelo. El día 26, aún presentaba marcas en el cuello y las piernas. En cierta ocasión, él le habría espetado: «Tal vez seas la causa de mi desgracia, pero antes te mato».

Los hermanos fueron arrestados el 27 de marzo. Louis negó los hechos. Alexandre negó al principio, durante su interrogatorio de aquel mismo día; dos jornadas más tarde, refiere el diario, se resolvió a confesar y narró el crimen de un modo que concordaba con la declaración de la mujer Bunel. Aquellas confesiones no constituían la última versión que ofrecería ante el tribunal. El acta se abre con la patrulla nocturna de Roche y Menuet, iniciada hacia las diez; relata a continuación la salida de los hermanos de cacería, hacia las ocho. La declaración de la mujer Bunel también atribuye a los hermanos una partida en torno a las ocho. Estos dos horarios corresponden a salidas distintas. Según el sumario, los hermanos habían estado recogiendo manzanas durante la jornada del 25 de octubre antes de decidirse a apostarse para cazar. Fabricaron cinco cartuchos; Louis arrancó una estaca de la empalizada del corral de Alexandre para servirse de ella como garrote. Alexandre tomó la escopeta, pues tenía mejor vista, y debía disparar.

Al borde de un foso, Alexandre abatió en primer lugar un zorro. Ambos hermanos lo recogieron; Louis se sentó junto a su hermano, con los pies dentro de su costal, y colocó allí el animal para calentarse. Alexandre disparó después a un conejo y erró el tiro, y luego a otro. Cuando se disponía a cobrarlo, Menuet acudió a la carrera. El acta de acusación señalaba que había seguido a Alexandre hasta el interior del bosque y lo había agarrado por la espalda gritándole: «¡Ah, por fin te tengo!». Menuet asió la escopeta de Alexandre por el cañón; Alexandre se apoderó de la de Menuet. Louis, enredado en su saco, gritó: «¡Dispara de una vez!». Alexandre hizo fuego a quemarropa. El cochero se desplomó sobre él; Louis lo incorporó y, según la acusación, le asestó dos o tres golpes en el rostro con el garrote. El médico había constatado en la autopsia las fracturas correspondientes.

El acta proseguía con el relato de la huida: Alexandre recuperó su arma, que había quedado trabada con la de Menuet, y se la entregó a Louis, quien se la llevó consigo. Louis había perdido un zueco, que Alexandre halló, pero la gorra de este último quedó abandonada en el lugar. Al escuchar las llamadas del guarda Roche, los dos hombres cruzaron el bosque en dirección a Courson. El mismo sumario añade por separado que Louis quemó el garrote y que la escopeta de Menuet, oculta por él, no pudo ser hallada. La acusación concluía que, pese a las negativas de Louis, la instrucción había acreditado su concurso. Era precisamente este extremo el que enfrentaría a las dos defensas.

En la vista, Alexandre reconoció los hechos que se le imputaban, mas se retractó de sus confesiones en lo tocante a la intención: declaró que no había querido matar. Afirmó asimismo haber obrado conforme a las instrucciones y consejos de su hermano. Louis, por su parte, negó todo con vehemencia y tildó a Alexandre de mentiroso; rehusaba, según el periódico, rendirse ante «la evidencia que lo abruma». El doctor Colombe ratificó que la muerte sobrevino por el disparo efectuado por Alexandre y que había sido fulminante. Roche relató que acompañaba a Menuet, que oyó la detonación mortal y que la víctima acababa de pronunciar: «O te veo, o te alcanzo». La mujer Bunel ratificó su denuncia y manifestó su temor de convertirse a su vez en víctima de los acusados.

Otras declaraciones pesaron sobre la defensa de Louis. Albert Hurel reprodujo una frase que su hermano le habría dicho cuando la justicia andaba aún despistada: «El que mató al guarda de Bordeaux es francés. Está en Meulles». Quinquet calificó a los dos hermanos de malos sujetos, en particular al mayor; Houlley y Houssaye dieron cuenta de amenazas proferidas por Louis contra los guardas. Dichos testimonios no eran sino palabras de oídas y juicios sobre su moralidad, no una observación directa del homicidio. El fiscal general Lerebourg-Pigeonnière sostuvo la acusación y solicitó un veredicto sin circunstancias atenuantes.

El letrado Fleury asumió la defensa de Alexandre. A su juicio, el tribunal solo disponía contra su cliente de una confesión que convenía tomar tal y como había sido formulada: el ánimo homicida, indispensable a sus ojos para condenar, no concurría; en su defecto, solicitó que el jurado concediese circunstancias atenuantes. Presentaba a Alexandre como un hombre arrastrado por su hermano, «autor inconsciente e irresponsable». El letrado Lefèvre defendió a Louis en un terreno bien distinto. La declaración de su hermano, interesado en incriminarlo, no bastaba; la de la mujer Bunel, amante de Alexandre, tampoco debía forzar la convicción. Impugnaba sobre todo que se reunieran los requisitos jurídicos de la complicidad: Louis no habría prestado auxilio a su hermano ni formulado promesas.

El jurado declaró a ambos hermanos culpables, si bien apreció circunstancias atenuantes. El tribunal los condenó a trabajos forzados a perpetuidad. Tal es el término consignado por la Gazette; nada añade sobre su suerte ulterior. En los bosques de Meulles, la llamada de Roche había quedado sin respuesta; ante el tribunal, los dos hombres respondieron cada uno a su manera, mas el veredicto los unió en idéntica pena.

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El marco histórico y nuestra parte de reconstrucción literaria

El segmento OCR delimitado consta de 2474 palabras y abarca la totalidad del artículo en la Gazette del 11 de agosto de 1886, p. impresa 756 (p. 2 del PDF), desde el encabezamiento de la audiencia provincial del Calvados hasta el fallo, antes de la sección CHRONIQUE. El fragmento fue examinado íntegramente en tres bloques sucesivos; el título, los nombres propios y los pasajes determinantes se cotejaron con la plana entera y mediante dos ventanas superpuestas que cubren las columnas 2 a 4. Esta revisión no constituye un cotejo diplomático línea por línea ni la lectura visual del fascículo completo. El año 1885 se infiere de la expresión «octubre último» en una edición fechada el 11 de agosto de 1886; no se consigna la fecha de la vista. La crónica no documenta el destino posterior de los penados.

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