Cerca del cabo de Buena Esperanza, según Frederick Jacobson, Ryan y Leverson hablaron de matar al capitán, a su segundo, al mayordomo y al contramaestre, y luego degollar a Tom West mientras dormía. Jacobson no pudo precisar el día. Estas supuestas palabras condujeron al proceso londinense, donde el capitán y los marineros se acusaban también mutuamente de violencias e insubordinación. El auto de acusación inicial señalaba a Ryan y Leverson por conspiración; situaba a Ryan y Clifford bajo un cargo de agresión contra Couch y Cousins. Los testimonios no coincidían ni sobre el estado de la nave ni sobre los sucesos ocurridos a bordo.
El Argosy, una goleta británica perteneciente a un armador de Plymouth, enroló marineros en Port Adelaide. Couch declaró haber contratado a Ryan como contramaestre, y a Leverson y Clifford como marineros ordinarios, adelantándoles la paga. Ryan y Leverson sostendrían con posterioridad que el buque hacía agua y que los oficiales habían maltratado a la marinería; Couch relató una sucesión de insubordinaciones, amenazas y ataques. Los elementos de la acusación no comenzaron, por tanto, con una escena de asesinato, sino con una travesía conflictiva en la que cada bando afirmaba que la seguridad y el gobierno de la nave habían sido puestos en peligro por el otro.
El 11 de febrero, Couch advirtió la punta de un cuchillo que sobresalía de la popa. Al día siguiente, Leverson le preguntó qué pensaba hacer con los costados del buque que, según él, dejaban entrar agua. El capitán respondió que el Argosy estaba en condiciones de navegar y que dos peritos lo habían inspeccionado la víspera. Entretanto, Leverson había escrito a los consignatarios de la nave, Caner y Gay, advirtiéndoles de que Couch había trasladado la carga tras la inspección para ocultar las costuras que hacían agua. Describía costuras donde, aseguraba, se podía introducir la hoja de un cuchillo hasta la empuñadura. Couch reconoció que la nave tenía una ligera escora, corregida antes de la segunda inspección; negó haber movido el cargamento para esconder una vía de agua.
Esta carta explicaba también por qué el conflicto no tardó en llegar a los tribunales. Leverson afirmaba haber advertido a los propietarios; Couch consideraba dicha intervención una injerencia y veía en la conducta del marinero una insubordinación. Admitió que en el Argosy se achicaba con regularidad, a veces cada dos horas durante el viaje, pero sostuvo que la fuga era mínima y conocida desde que la embarcación era nueva. A su regreso, afirmó, el buque fue llevado a dique seco; un pequeño orificio de perno en la bodega explicaba la entrada de agua. El informe de los peritos de Adelaida, según él, concluía que la nave era apta para navegar. La fuente recoge sus declaraciones y las impugnaciones, pero no reproduce el informe pericial completo.
El 18 de febrero, hallándose el buque fondeado frente a Adelaida, Ryan solicitó bajar a tierra para ver a un magistrado. Couch le ordenó reanudar su servicio con calma; Ryan lo golpeó. El capitán llamó a Cousins, el segundo oficial, y luego fue en busca de grilletes. Ryan compareció después ante un magistrado, pero Couch solicitó que fuese devuelto al buque bajo custodia. Lo despojó de su rango de contramaestre. Cousins confirmó haber presenciado el golpe y relató que Ryan se había negado a acatar ciertas órdenes, afirmando que tomaría el mando del barco si encontraba a dos hombres que lo secundaran. Estos hechos procedían de oficiales cuya autoridad y conducta eran puestas en entredicho, a su vez, por los marineros.
Durante la travesía, Couch describió varios incidentes. Acusó a Ryan de haber abandonado la rueda del timón para auxiliar a Leverson en un altercado con West; declaró que Clifford dormía cuando debía montar guardia, y que Ryan amenazaba con matarlo o con arrojar a Cousins por la borda. En abril, Cousins relató dos enfrentamientos: uno en el que varios hombres lo habrían rodeado en el castillo de proa, y otro en el que Ryan y Clifford lo habrían golpeado, este último con un bichero de amarre, hasta hacerle perder el conocimiento. Precisó que ningún testigo lo vio ser golpeado en esta segunda ocasión; el tiempo era desapacible y el oleaje barría la cubierta.
Cousins llevaba el cuaderno de bitácora. Afirmaba registrar en él los acontecimientos cada veinticuatro horas, y presentó páginas que consignaban asimismo el trabajo de las bombas, el mal tiempo y las faenas a bordo. Se alegó que Ryan había amenazado con que, en una noche oscura, el segundo oficial figuraría como «missing» y que nadie podría contradecirlo una vez en Londres. Cousins interpretó estas palabras como la amenaza de arrojarlo al mar. El diario podía fijar fechas e incidentes; no obstante, seguía estando redactado por el mismo oficial que acusaba a los hombres, y no constituía un testimonio independiente de las escenas que consignaba.
Frederick Jacobson aportó el testimonio en el que se sustentaba de forma directa la supuesta conspiración. Declaró haber oído a Ryan y Leverson, en presencia de Clifford, hablar de matar al capitán, al segundo, al mayordomo y al contramaestre, para después degollar a Tom West mientras dormía. Situó la primera conversación cerca del cabo de Buena Esperanza, sin poder precisar la fecha exacta; el capitán fechó el episodio en el 21 de abril a partir del diario. Un par de días después, según Jacobson, los hombres volvieron a hablar de matar a los oficiales, poner rumbo con el Argosy hacia la bahía de Bahama y vender la nave. Los marineros le habrían pedido que se uniera a ellos.
Sin embargo, Jacobson no era un testigo ajeno a la disputa. Contó que el capitán lo había golpeado en el rostro, y que Cousins había intentado agredirlo con un bichero tras sacarlo de su litera. Afirmó también que Couch le había ofrecido diez chelines y una recomendación ante el armador si informaba al capitán de lo que acontecía a bordo. El testigo admitió no recordar bien ciertas cosas; aseveró que West dormía durante la primera conversación. La defensa podía, por tanto, examinar al mismo tiempo el contenido preciso que atribuía a los marineros y la posición de un hombre que afirmaba haber sido golpeado por aquellos mismos a quienes acusaba.
Tom West ofreció un desmentido limitado pero relevante. No recordaba haber oído amenaza alguna contra el capitán, pero relató una conversación en la que Ryan le habría preguntado por qué se alineaba con los oficiales y lo habría conminado a «estar con nosotros». West respondió que no tomaba partido. Por consiguiente, según él, no estuvo presente durante las amenazas de muerte descritas por Jacobson; su silencio no refutaba directamente dicho testimonio. No obstante, añadía otra versión sobre una tripulación dividida, donde la lealtad hacia uno u otro bando se convertía en una cuestión abierta.
Los oficiales sostenían que la dotación constaba de ocho hombres, cifra insuficiente para navegar con seguridad si varios marineros rehusaban el trabajo. La marinería, por su parte, se quejaba de descansos insuficientes, órdenes repetitivas, insultos y golpes. Jacobson describió una disciplina rigurosa: amenazas de castigo, comidas demoradas y el capitán armado con un revólver en cierta ocasión. Couch negó haber golpeado a los hombres, disparado contra un marinero o proferido insultos; Cousins negó haberlos maltratado. Ambas versiones fueron sometidas al jurado, pero el acta judicial no ofrece una constatación independiente que permita dirimir cada altercado.
Las versiones sobre los arrestos a la llegada no concuerdan. Couch afirmó que Cousins hizo detener a Ryan y Clifford en los muelles de Saint Katharine, el 6 de julio, por la agresión cometida en el mar; Leverson, que había abandonado el barco, fue arrestado el lunes tras la declaración de Jacobson ante el magistrado de Arbour Square. Por su parte, el agente de policía John Tupper sostuvo haber detenido a Ryan y Leverson el 6 de julio, a raíz de la acusación de Cousins. La transcripción no concilia estas discrepancias. Blanchard Wontner relata que el abogado de la acusación privada solicitó posteriormente acusar a los tres hombres de conspiración; la Fiscalía de la Corona asumió entonces la causa.
Este procesamiento no determinaba la culpabilidad. El auto de acusación inicial señala a Ryan y Leverson por conspiración; asocia a Ryan y Clifford con la agresión a Couch y Cousins. Al término del juicio, el acta detalla un cargo de lesiones graves contra Cousins, sin armonizar por completo estos términos. Estas distintas imputaciones no descansaban todas sobre las mismas declaraciones.
El acta judicial cierra el cargo de conspiración que pesaba sobre Ryan y Leverson con la mención «NOT GUILTY». Respecto al cargo final de lesiones contra Ryan y Clifford, relativo a Cousins, no se aportó prueba alguna; ambos fueron igualmente declarados no culpables. El resumen preliminar había descrito en términos más amplios la agresión contra Couch y Cousins. Wontner consigna que un abogado privado había pretendido inculpar a los tres individuos de conspiración, pero el auto de acusación inicial solo incluye a Ryan y Leverson bajo dicho delito; el texto no permite atribuir a Clifford veredicto alguno sobre la conspiración.
El Argosy completó su travesía y regresó a Londres, pero el proceso judicial no zanjó todas las disputas a bordo. Couch sostenía que el buque era seguro, mientras que Leverson denunciaba costuras abiertas; los oficiales hablaban de insubordinación y los marineros de golpizas y mandatos abusivos. El jurado puso fin a las causas que debía juzgar sin pronunciarse sobre cada incidente individual ni consagrar ninguno de aquellos relatos como la verdad definitiva. Jacobson fue escuchado; su testimonio no bastó para acreditar que se hubiera tramado un complot criminal.
