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Justicia y escándalos · Francia

El año del recibo

Yssingeaux, Montbrison y Riom, 1817-1821. Tras la muerte de Jean Courbon, Galland y Rispal son condenados por el testimonio de Claude Peyrache y enviados a galeras; Tavernier recibe un año de prisión. Diversos peritajes demuestran que Peyrache no pudo oír las frases que refiere, y su recibo consigna 1818 en lugar de 1817. Declarado culpable de falso testimonio, se le condena a trabajos forzados a perpetuidad. El tribunal de casación anula la condena de Galland y Rispal; un nuevo jurado los absuelve y ordena su puesta en libertad.

El papel parecía situar a Claude Peyrache en Yssingeaux el 8 de octubre de 1817. En la audiencia de lo criminal de Riom, el 23 de mayo de 1821, un letrado releyó el recibo que aquel esgrimía desde el principio: consignaba en realidad la fecha del 8 de octubre de 1818. Un año entero acababa de desplazarse ante los ojos del público. Y arrastraba consigo la prueba que debía justificar la presencia de Peyrache en una posada donde aseguraba haber oído a tres hombres confesar un asesinato.

Era menester remontarse a la mañana del 10 de septiembre de 1817, en Dunières. La víspera, Jean Courbon, acomodado hacendado de Mazet, cerca de Yssingeaux, había pasado el día y parte de la noche bebiendo en varias tabernas con Galland, Rispal y Tavernier, tres cuñados. A las cinco de la madrugada, su cadáver apareció en una fosa de dos pies de hondura, detrás de una posada distinta de aquella en la que se había separado de sus compañeros. Su dinero, sus efectos personales y los pedazos de un pagaré satisfecho a Tavernier aún permanecían en sus bolsillos.

El cuerpo yacía en una postura extraña, con la cabeza doblada sobre el pecho y el peso descansando sobre la nuca. Sus vestiduras y su corbatín no mostraban señales de lucha; no se apreciaban contusiones ni heridas. Conservaba todavía un resto de calor y una rigidez extraordinaria. El médico Thomas acudió sin tardanza y atribuyó el deceso a un ataque de apoplejía provocado por los excesos de la bebida. La corpulencia de Courbon y la apertura del cadáver corroboraron, según refiere Champagnac, dicha explicación. Sus allegados y deudos sabían bien que una muerte repentina era contingencia temida de antiguo a causa de su obesidad y de su intemperancia.

Con todo, no había transcurrido un día desde la sepultura cuando la palabra asesinato cundió por todo el cantón. Las sospechas recayeron en Galland, Rispal y Tavernier. Los atestados no habían advertido lesión alguna; sin embargo, varios convecinos empezaron a hablar de vértebras cervicales quebradas y de equimosis en el cuello y el pecho. Jamás pudo fijarse motivo fundado para la supuesta inquina. Galland gastaba un natural pendenciero; Rispal, al contrario, tenía fama de pacífico, dócil e intachable. Tales disparidades apenas frenaron un rumor que ganaba aplomo con el paso de las horas.

Tavernier y Rispal fueron prendidos el 3 de octubre. Al día siguiente, enterado de que la gendarmería había acudido a su morada, Galland se constituyó voluntariamente en prisión. El tribunal no tardó en decretar la libertad provisional de los tres hombres, el 8 de octubre. Aquella salida de la cárcel, lejos de apaciguar a un vecindario empeñado en su culpabilidad, encrespó los ánimos y afianzó las sospechas. Por entonces, las pláticas de villas y campos estaban poseídas por el sangriento proceso de Fualdès en Rodez, y muchos creyeron distinguir en el fin de Courbon los rasgos de aquella otra desventura.

Una voz propagada por los sastres Aulanier y Celsette prestó el primer asidero al clamor popular: un tal Lardon afirmó haber oído de labios de Anne Colombette que Galland había anunciado la muerte de Courbon al pasar junto a su puerta. La crónica data esta conversación en el 8 de septiembre de 1817, a la vez que la hace coincidir con el hallazgo del cuerpo tras la posada, lo cual resulta inconciliable con las fechas del 9 y 10 de septiembre fijadas en el mismo relato. Lardon acabó deponiendo sobre lo que decía haber oído. Mas el testimonio destinado a arrastrar la causa ante los jurados fue el de Claude Peyrache.

Peyrache aseguró haber pasado la noche del 8 de octubre en una posada de Yssingeaux, separado de los tres cuñados por un endeble tabique. Decía haberlos escuchado departir sobre su culpa. En la conversación que refirió, uno de ellos se lamentaba de haber llegado demasiado lejos; Galland le ordenaba callar, temeroso de que los devolvieran a prisión. Otro murmuraba que más les valiera no haber matado a Courbon; Galland replicaba que muerto estaba y no cabían lamentos. Un tercero apostillaba que habían apretado en exceso el pañuelo, motivo por el cual se le había hinchado el cuello, levantando tantas sospechas. Estas confidencias no llegaron a oídos de la justicia sino muchos meses después de la noche en que Peyrache aseguraba haberlas sorprendido.

El 26 de agosto de 1818, al comparecer por primera vez ante el juez de instrucción, no hizo mención alguna del lance. Al día siguiente se presentó ante el juez de paz de Montfaucon y reveló las palabras que imputaba a los tres inculpados. Citado a renglón seguido en delegación judicial por el juez de instrucción de Yssingeaux, reiteró la especie. Las esposas de Galland y Rispal clamaban ya contra semejante impostura. La sala de acusación no tardó en ordenar el auto de procesamiento de los tres cuñados ante la audiencia de Haute-Loire.

Peyrache revalidó su relato ante los jueces y jurados, adobándolo con pormenores. Los dependientes de la posada negaron haberlo visto aquel día; un testigo aseguró haber ocupado la cama donde Peyrache afirmaba haber dormido. Para acreditar su viaje a Yssingeaux, el testigo de cargo exhibió un recibo firmado por Labatie, procurador de la localidad. El documento fue reconocido por su firmante y admitido como prueba cabal de su estancia allí el 8 de octubre de 1817. Empero, la defensa solicitó en vano la inspección ocular del inmueble y el procesamiento de Peyrache y Lardon por falso testimonio.

La vista duró seis jornadas. El 9 de marzo de 1819, Galland y Rispal fueron condenados a trabajos forzados a perpetuidad como culpables de homicidio; Tavernier recibió un año de prisión menor como cómplice involuntario del delito. Galland y Rispal sufrieron la infamia de la marca y fueron conducidos a las galeras de Tolón. La sentencia los desgajó del mundo de los vivos sin que los reparos de la defensa tocantes al cuarto contiguo, el camastro y la presencia misma de Peyrache hubiesen merecido comprobación alguna.

Sus cónyuges no cejaron en su empeño de perseguir el perjurio. El 20 de diciembre de 1819, por disposición del ministro de Justicia, el tribunal de Yssingeaux decretó la práctica de experimentos periciales: ¿era audible la plática que Anne Colombette decía haber sostenido con Galland? ¿Había podido Peyrache escuchar lo que aseguraba haber sorprendido en el parador? Los pesquisidores tomaron declaración a nuevos testigos e inspeccionaron el escenario. Los indicios contra Lardon, Colombette, Aulanier y Celsette se estimaron insuficientes y se dictó sobreseimiento para ellos. En cuanto a Peyrache, por el contrario, la prueba acústica en la hospedería demolió los cimientos de su fábula.

Había aludido a un tabique ligero; la pericia demostró que entre las dos estancias mediaba un muro maestro de dos pies de grosor, revocado por ambas caras. Desde el lecho que señaló en primer término resultaba punto menos que imposible percibir sonido alguno de la pieza vecina. Desde el quicio de la puerta podían cazarse voces sueltas, mas en ningún caso un discurso continuado. Además, Peyrache había variado de postura: primero sostuvo que escuchaba tendido en la cama, para afirmar después que se había acurrucado junto al umbral. El lecho que indicó había estado ocupado por otro huésped. Los propios pasos que decía haber dado durante la noche no coincidían con la disposición del edificio.

Restaba el recibo. Peyrache se había aferrado a aquel pedazo de papel como comprobante irrefutable de su presencia en 1817. Labatie recordaba haberle librado un finiquito al liquidar cuentas el día en que lo vio; el procurador admitió haber suscrito el documento presentado en el primer juicio. Al repasar el texto en Riom, el letrado Tailhand padre reparó por fin en el guarismo del año: la data indicaba el 8 de octubre de 1818, y no 1817. Un simple dígito había sostenido hasta entonces toda una noche de infamia. La fecha ya no corroboraba el testimonio: desnudaba la calumnia.

Peyrache compareció el 23 de mayo de 1821 ante la audiencia de Riom. Galland y Rispal habían sido traídos del presidio para presenciar las sesiones, arrastrando aún el peso de sus cadenas. Sus esposas tomaron asiento a su lado. El dueño del mesón, Perrot, y Rose Vidal, su sirvienta, reiteraron no haber visto a Peyrache. Deschomet juró haber ocupado la cama en litigio. Los peritos ratificaron la imposibilidad de percibir frases enteras desde el quicio y el silencio absoluto desde el jergón. Labatie reconoció su firma, pero ratificando el año descubierto por el abogado.

En esta ocasión, el jurado declaró por unanimidad a Peyrache culpable de falso testimonio. Fue condenado a trabajos forzados a perpetuidad. El tribunal de casación desestimó su recurso el 18 de junio; el 9 de agosto declaró la nulidad de la sentencia impuesta a Galland y Rispal y remitió la causa ante la audiencia de la Loire, en Montbrison. Ambos reos marcharon para ser juzgados por segunda vez, aún bajo el pliego de cargos original, pero amparados ya por la acreditación judicial del perjurio que los había mandado a presidio.

El veredicto de Montbrison se pronunció el 5 de diciembre de 1821, tras ocho días de vista. El jurado absolvió a Galland y Rispal de la muerte que se les achacaba. El presidente de la sala proclamó su inmediata excarcelación y aludió al grave error judicial que la magistratura acababa de reparar en la medida de sus fuerzas. Les exhortó a sofocar todo resentimiento y a reintegrarse con dignidad en la sociedad. La mujer de Galland, postrada desde hacía diecisiete días, expiró en Montbrison el 14 de diciembre; apenas había alcanzado a presenciar la primera sesión del juicio. El rey Luis XVIII concedió a la señora Rispal una pensión de trescientos francos para reparar, en lo posible, el quebranto padecido por su esposo.

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El marco histórico y nuestra parte de reconstrucción literaria

Capítulo VII10 leído íntegramente (3335 palabras según el cómputo por espacios de la reserva; SHA-256 conforme). Champagnac asume resueltamente la tesis del falso testimonio de Peyrache y la inocencia de Galland y Rispal, si bien la causa primigenia del fallecimiento de Courbon permanece en la incertidumbre del relato: el médico Thomas dictamina al principio una apoplejía consecutiva al abuso de alcohol, sin lesiones aparentes, mientras que el proceso de 1819 lo persigue a título de homicidio. Las manifestaciones atribuidas a los cuñados constituyen la declaración testifical imputada por Peyrache y no un parlamento oído directamente por voz narrativa alguna; la imposibilidad acústica desde el jergón y la mera audición de fragmentos desde la cancela descansan en las conclusiones periciales. El recibo reconocido por Labatie lleva fecha de 8 de octubre de 1818, no de 1817. El rumor de Anne Colombette y Lardon se consigna al margen de dicha deposición; el texto sitúa la conversación atribuida a Galland el 8 de septiembre al tiempo que la hace coincidir con el hallazgo del cadáver, extremo inconciliable con la velada del 9 de septiembre y el descubrimiento del cuerpo el 10. Lardon, Aulanier, Celsette y Colombette resultaron sobreseídos por falta de pruebas concluyentes en las diligencias posteriores. Peyrache fue condenado a perpetuidad por perjurio; su recurso de casación fue desestimado. Las condenas de Galland y Rispal fueron ulteriormente anuladas en casación, y el jurado de Montbrison los proclamó inocentes del homicidio el 5 de diciembre de 1821. Tavernier había sido sentenciado en 1819 a un año como cómplice involuntario; no se agrega resolución sobrevenida sobre su caso. La crónica registra el fallecimiento de la esposa de Galland el 14 de diciembre y la gracia regia de una pensión de 300 francos otorgada a la señora Rispal.

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