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Las 54 Historietas del Archivo · París y Spa, 1791-1794

La platería emparedada

Ciento treinta piezas de platería con las armas de los Polignac, emparedadas en un aposento secreto. Una herencia la hace regresar de Spa. Morirá por ellas.

La Gazette no le concede nombre de pila. La llama Lamberties, mujer Villemain, excondesa, y la presenta ante todo por aquello que se le reprochaba ser: la manceba del otrora conde de Polignac. Es al hilo de semejante apellido como se precipita todo su destino.

En 1791, había prestado auxilio a dos hombres para que abandonasen Francia, los antiguos condes de Lamberties —uno de ellos antiguo coronel del regimiento de Normandía, y el otro antiguo oficial de la guardia de corps del rey—, y les había procurado los fondos indispensables para trasponer las fronteras del territorio. Asimismo, se había hecho cargo de ciento treinta piezas de platería pertenecientes a los Polignac, disponiéndolas en un gabinete secreto que mandó emparedar.

Mas poco tiempo retiene un muro su secreto en una ciudad entregada al registro minucioso. A comienzos de 1792, una visita a su domicilio puso al descubierto el encubrimiento. Ella, no obstante, pretextando que su salud quebrantada requería tomar las aguas, ya había abandonado el suelo patrio. Residió largo tiempo en Spa, frecuentando allí a los Montmorency, a los Polignac, a los Lamberties y a tantos otros enemigos de la República —afirma la Gazette— que sus propios nombres se le habían borrado de la memoria.

Lo que la trajo de regreso no fue la pesadumbre ni el amor a la patria: fue la apertura de una sucesión colateral. La prendieron de inmediato y la condujeron ante el Tribunal Revolucionario.

Confesó sus compañías. Confesó asimismo haber recibido de manos de una persona, de quien aseguraba ignorar el nombre y el domicilio, en calidad de depósito de confianza, cierta vajilla de plata con las armas de los Polignac; convino más tarde en quedársela para sí, pagando a dicho desconocido la suma de tres mil libras. Los jurados tuvieron por probadas las maquinaciones urdidas en 1791 y 1792 junto a los Polignac y los Lamberties, declarándola convicta en concepto de autora o de cómplice. El Tribunal la condenó a la pena capital y decretó la confiscación de sus bienes. La sentencia lleva fecha del 7 de germinal del año II.

Querría uno saber qué herencia era aquella, y qué precio alcanzaba, para que una dama llegada de Spa se aventurara a reclamarla en el París del año II. La Gazette nada aclara. Tampoco revela quién fue el desconocido de las tres mil libras. Quedan tan sólo un aposento tapiado, un caudal hereditario y una mujer que regresó a Francia en pos de lo uno y halló en cambio lo otro.

Gazette des nouveaux tribunaux, año II (1794), Tribunal Criminal Revolucionario, sentencia del 7 de germinal del año II.

Tal día como hoy en el Gabinete →