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Armes de la Maison BeaulieuMAISON BEAULIEUAB ÉDITIONS · CUISINE & LETTRES
Las 54 Historietas del Archivo · Reims y París, 1769-1778

El hombre que no era él mismo

Su hermana juró que no era su hermano. Fue condenado por falsario bajo un nombre ajeno. Cinco años más tarde, el Parlamento le restituyó el suyo.

Hay pleitos en los que se disputa un campo, una casa, una herencia. En este, se disputó a un hombre su propio nombre.

Remy Baronnet se había ausentado durante largo tiempo. A su regreso, supo que su hermana, viuda de Quentin Lamort, se había aprovechado de tal ausencia para hacerse poner en posesión de los bienes que a él le correspondían en la sucesión materna. Baronnet, no obstante, acordó la cesión de sus partes a un tal Aubert por cierta suma de dinero. Aubert, constituido en propietario, presentó la escritura ante la viuda de Lamort; mas esta sostuvo que el hombre que había suscrito aquella venta no era en absoluto su hermano, sino un impostor que había usurpado su nombre.

La pretensión era desmedida; y sin embargo, triunfó. Un primer juez había declarado válido el contrato; mas la viuda apeló ante el bailiazgo de Reims, porfió y obtuvo la apertura de una pesquisa. Una sentencia de marzo de 1769 anuló la venta, prohibió a Baronnet llevar tal apellido y libró contra él mandamiento de prisión. Otra, dictada el 29 de octubre de 1773, lo condenó, bajo el nombre de Guillaume Babilot, a hacer amende honorable a las puertas del bailiazgo de Reims, llevando sendos carteles a pecho y espalda con estas palabras: «Falsario, expoliador de sucesiones bajo nombre supuesto»; y acto seguido, a ser marcado con el hierro de la infamia y conducido a galeras a perpetuidad. Una comisión confirmó el fallo en enero de 1774.

Imagínese el cuadro: un hombre condenado a la marca del hierro como falsario por haber sostenido que era él mismo, y enviado a remar bajo el nombre de otro. La Gazette nada dice acerca de si la sentencia llegó a ejecutarse.

Obtuvo del Consejo que el Parlamento de París admitiese la revisión de la causa. Mediante sentencia de 26 de agosto de 1778, la Tournelle anuló por completo el fallo de Reims, exoneró a Remy Baronnet de todos los cargos, ordenó que sus asientos de prisión fuesen cancelados y tachados de todo registro, y le autorizó a mandar imprimir y fijar el auto a su costa donde a bien tuviese. La Gazette, que otrora diese a la estampa su inculpación, manifestaba que la humanidad y la justicia le imponían el deber de proclamar ahora su inocencia.

Nada refiere sobre la suerte que corrió la hermana, ni si volvió a verse jamás al verdadero Guillaume Babilot, en caso de que hubiese existido. Tan solo se sabe que existió, durante cinco años, un hombre a quien la justicia del rey tuvo por otro, y a quien su propia sangre se negaba a reconocer.

Gazette des tribunaux, 1778, Parlamento de París, Tournelle criminal, sentencia del 26 de agosto de 1778 (asunto Baronnet, en revisión de causa).

Tal día como hoy en el Gabinete →