La amende honorable solía cumplirse de ordinario a las puertas de una iglesia. La presente tuvo un teatro harto más insólito: la mismísima Grand-Chambre del Parlamento de París, en plena audiencia pública.
Por sentencia del 1 de agosto de 1778, el Tribunal condenó a Jean-Philippe Hurtrel de Landel, que se decía abogado, a hacer pública retractación en la Grand-Chambre, descalzo, descubierta la cabeza, en camisa, con una soga al cuello y una antorcha encendida de dos libras de peso en la mano, provisto por delante y por detrás de un cartelón con estas palabras: «Falsario insigne». Acto seguido, sería marcado al hierro en ambos hombros y remitido a galeras a perpetuidad.
No se hallaba solo en el trance. Pierre-Gabriel Pilliet debía presenciar la enmienda para marchar luego a un destierro de nueve años. Jean-Baptiste-Denis Nesme sería reprendido públicamente; Claude-Antoine Regnaudin, amonestado; a Jean-Michel Pillot se le conminaba a mostrar mayor circunspección en lo venidero; en tanto que un tal Jean-François Bodeck, ausente y contumaz, quedaba sujeto a más amplia pesquisa. Los documentos falsos inventariados en el proceso habrían de ser lacerados y reducidos a cenizas por mano del ejecutor de la alta justicia. El fallo concluía con un severo recordatorio de las ordenanzas del Tribunal tocantes a los alguaciles.
Acaso radique en este último renglón la clave del enigma. Nada precisa la Gazette sobre lo que Hurtrel de Landel había urdido; pero la gradación de los castigos —de las galeras a la simple amonestación— perfila una cofradía de rábulas y gentes de curia, con un falso letrado y sus comparsas, mientras que la advertencia a los alguaciles deja colegir que se habían falsificado autos y mandamientos judiciales.
Se comprende entonces la elección del escenario: un hombre que había contrahecho la palabra solemne de la ley fue condenado a implorar perdón en el mismo estrado donde esta se pronunciaba, a la vista de aquellos cuya firma y letra había osado usurpar.
Gazette des tribunaux, 1778, sentencia del Parlamento de París del 1 de agosto de 1778.
