Aller au contenu
Armes de la Maison BeaulieuMAISON BEAULIEUAB ÉDITIONS · CUISINE & LETTRES
Las 54 Historietas del Archivo · Le Gué-de-Longroi y Montfort-l'Amaury, 1776

Los vasos sagrados del castillo de Les Faures

Roban los vasos sagrados de una capilla. Su mujer viaja a París: señal de que va a venderlos. Meses de mazmorra para un cirujano de aldea.

Es una carta de abogado, publicada por la Gazette a finales de 1776, que da principio con un ruego: que se dé pública noticia de la absolución de cuatro hombres, puesto que resulta más grato, afirma, divulgar la justificación de un ciudadano que su castigo.

En el mes de abril fueron robados ciertos muebles y efectos del castillo de Les Faures, señorío del presidente Poncet de la Rivière, y en particular los vasos sagrados de su capilla. El rumor del latrocinio cundió al punto, y los enemigos de un cirujano de Le Gué-de-Longroi, de nombre Cirasse, no dejaron pasar la ocasión de insinuar que era él el autor.

Su prueba estribaba en un viaje. La esposa del cirujano se había trasladado a París poco tiempo después; propalaron que había ido a malvender allí los vasos sagrados hurtados por su marido. En verdad, había acudido únicamente a presenciar las nupcias de una parienta.

A merced de tales habladurías, se decretó la captura del cirujano y fue conducido a presidio. No tardaron en asociar a su causa a otros supuestos cómplices: un criado del mismo apellido, un tabernero de la misma aldea llamado Charles Rebiffé, y Hector Martin, oficial de carretero en Prunay-sous-Ablis. Pese a la absoluta falta de probanzas, languidecieron entre rejas hasta el primero de octubre, día en que el teniente general del bailiazgo de Montfort-l'Amaury, persuadido de su inocencia, los descargó de toda culpa, ordenó su inmediata excarcelación, el asiento cancelatorio en el libro de arrestos y la impresión y bando público de la sentencia.

El letrado, empero, no se da por satisfecho, y es ello lo que torna conmovedora su epístola. Un fallo fijado en los tablones del bailiazgo sólo se lee en la comarca; y dos de aquellos hombres vivían precisamente de la confianza común: un cirujano y un mesonero. Menester era brindarles la mayor notoriedad posible. Y apostilla, no sin amargura, que su pobreza los incapacitaba para perseguir en justicia a los autores de sus cuitas y reclamar los perjuicios que con tanta legitimidad se les adeudaban.

Los vasos sagrados del señor presidente jamás aparecieron, al menos por cuanto refiere la misiva. Lo que en verdad se hurtó fueron meses enteros de la existencia de cuatro hombres, bajo la sola sospecha de un viaje de bodas.

Gazette des tribunaux, 1776, carta del letrado Hue du Taillis, abogado del Parlamento (Chartres, 15 de diciembre de 1776), sobre la sentencia del bailiazgo de Montfort-l'Amaury del 1 de octubre de 1776.

Tal día como hoy en el Gabinete →