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Las 54 Historietas del Archivo · París, julio de 1791

La florista del Palais-Royal

Lo mató entre sus brazos. Condenada a la horca, se declara encinta e interpone recurso de casación.

El público, escribe la Gazette en julio de 1791, conoció todos los pormenores del crimen. No los repite, por tanto, y a nosotros nos corresponde adivinarlos a través de las escasas palabras que de ellos conserva.

La mujer Baptiste era hija de una florista del Palais-Royal. Desde hacía dos años, vivía en la más estrecha intimidad con un tal Pringault, granadero a sueldo de la sexta división. Lo asesinó, refiere la Gazette, entre sus propios brazos.

El redactor no oculta su repugnancia: habla de una mujer execrable, que llevó hasta el templo mismo de la ley toda la insolencia del crimen. Se adivina a una acusada que no bajaba los ojos ante sus jueces. El tribunal del primer distrito la condenó a morir en la horca; el 8 de julio, el tribunal del segundo distrito confirmó el fallo.

Sin embargo, logró suspender la ejecución al declarar que se hallaba encinta, y recurrió en casación. La Gazette no ve en ello sino una corruptela a la que se acogen no pocos presidiarios.

Reconoce no obstante, con una probidad que la honra, que el procedimiento encerraba gérmenes de nulidad. El joven defensor de la rea, el letrado Ponssarpin hijo, los había hecho valer, señaladamente el defecto de publicidad en la ordenanza del procedimiento extraordinario. Los jueces no habían creído oportuno reparar en tales reparos, tratándose de un caso de flagrante delito y ante un crimen tan probado como atroz.

Se estaba en 1791, en aquel limbo entre dos justicias: la antigua ya no existía, la nueva aún no acababa de nacer. Una mujer que había dado muerte a su amante entre sus brazos podía todavía, en el último instante, escudarse en una preñez y en un defecto de forma. La Gazette no consigna qué fue de lo uno ni de lo otro.

Gazette des nouveaux tribunaux, 1791, tribunales del primer y segundo distrito de París: causa de la mujer Baptiste.

Tal día como hoy en el Gabinete →