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Armes de la Maison BeaulieuMAISON BEAULIEUAB ÉDITIONS · CUISINE & LETTRES
Las 54 Historietas del Archivo · Parlamento de París, hacia 1780

Una simple travesura

Raptó a mano armada a una doncella menor de edad, ante los ojos mismos de sus padres. Llevado ante la justicia, alegó una simple travesura y exigió daños y perjuicios.

De esta causa no ha quedado en la Gazette más que el anuncio de un memorial, apenas unas líneas; mas tales líneas valen por toda una novela.

Un comerciante de provincias, el señor M…, y su esposa se personaron como querellantes contra un tal señor B… de C…, pasante de leyes, acusado de rapto, violencia y seducción; una señora E…, esposa de un doctor en medicina, figuraba como cómplice junto a él. He aquí los hechos, según los resume el abogado de los padres, el letrado Fournel: una doncella menor de edad fue arrebatada a mano armada del hogar de sus padres, y bajo sus propios ojos. El autor del secuestro era un hombre sin oficio ni fortuna, cuyo propósito era consumar un matrimonio que hasta entonces se le había denegado.

Lo más extraordinario no es el rapto, sino la defensa. El raptor pretendía eludir la instrucción criminal con el pretexto de que, según las costumbres de la época, el rapto de una menor ya no se consideraba sino una travesura que no merecía mayor gravedad; un asunto baladí, indigno de un sumario formal, que bien podía despacharse sumariamente en la audiencia. E incluso reclamaba que se condenase a los padres de la joven al pago de daños y perjuicios.

Quisiéramos conocer a la muchacha, saber si siguió a su raptor por la fuerza o de buen grado, y qué papel desempeñó en la intriga la mujer del médico acusada junto a él. La Gazette nada dice y omite el desenlace. Tan solo conservó, para la posteridad, el alegato de un hombre que raptaba a una muchacha arma en mano y lo llamaba una travesura.

Gazette des tribunaux, Parlamento de París, memorial del letrado Fournel por el señor M…, comerciante, contra el señor B… de C…, pasante de leyes, acusado de rapto.

Tal día como hoy en el Gabinete →